01. ¿Quién eres y a quién amas? (1.⍛)


¿Quién eres?

La pregunta tiene carácter mañanero. Uno se levanta, se mira al espejo mientras se cepilla y se encuentra fuera de personaje. Quién soy tiene el cuero del paroxismo. Se debe haber acabado la voz del mundo. Un signo vuelto verdad. 

La velocidad a la cual gira la Tierra aumenta cada día. El 26 de julio de 2022, la rotación de la tierra avanzó 1.6 segundos de su rotación diaria. Durante los últimos 45 años, el mundo ha avanzado 37 segundos, lo que me lleva al silogismo: si somos seres de tiempo, y el tiempo cambia, nosotros cambiamos. 

El tiempo se aletarga para los que se mantienen en movimiento. 

En El orden del tiempo (Anagrama, 2020),Carlo Rovelli declara que el presente es tan minúsculo en nuestra percepción de los minutos y las horas que deja al presente sin posibilidad de existir entre nosotros. Mi presente en San Juan no es el mismo presente de un ciudadano de Seúl, mucho menos el de los habitantes de la estación espacial internacional en la baja atmósfera de la Tierra. El «ahora», por tanto, no significa nada. El ahora está compuestos de por-siempres, dijo Emily Dickinson.

Quién soy es reducto de la memoria, lo que me hace un ser hecho de pasado. La realidad está hecha de memorias, escribió Proust. Quién soy está en la vereda de campo por la cual caminé de niño junto a mi abuela mientras recolectábamos frambuesas silvestres. Quien soy habita en la fresca de la mañana que aún humedece en la tierra y el árbol de mandarinas. Soy el color del cielo que se levanta por detrás de las montañas del pueblo de mi niñez, las nubes congeladas como cicatrices blancas en el fondo azul. Soy ese azul que no existe porque es una ilusión óptica— no es azul. De a poco también soy el cielo plomizo que oprimirá la tarde y se deshilará en lluvia. Las botas de hule. El olor de la tierra mojada. La risa mientras mi hermana y yo saltábamos en los charcos de agua. Las manos de mi madre insuladas por la toalla con la que me seca el cabello. El beso sobre la frente. El sabor de la mermelada de guayaba sobre pan recién horneado. El sonido del atardecer mientras despido el día desde la ventana en el ático. 

Pero también soy todo lo que quedó roto después. 

En su juventud, Albert Einstein pensaba que la estructura del tiempo se concebía como una serie de conos de luz, que Rovelli ilustra así:



Más tarde, Einstein comprendió que la velocidad a la que fluye el tiempo cambia de un lugar a otro. De ello se deduce que el espacio-tiempo en realidad no tiene el orden descrito anteriormente, pero puede distorsionarse de la siguiente manera:



Pero cuando una onda gravitacional ocurre, dice Rovelli, los pequeños conos de luz oscilan juntos de derecha a izquierda, «como espigas de trigo arrastradas por el viento». La estructura de los conos, entonces, admite un avance hacia hacia el futuro mientras vuelve al mismo punto en el espacio-tiempo. Digamos, así:


Este es el modelo de las novelas de Proust.

De esta manera, una trayectoria continua hacia el futuro regresa al evento de origen, a donde comenzó.

Quién soy es un movimiento. Derecho. Camino adelante. No se puede ir muy lejos.